Es un estudio de diseño sostenible que utiliza materiales de desecho para crear productos a bajos costos. Aplicando investigación y desarrollo tecnológico para sus procesos, y además añadiendo valor artístico al diseño de piezas para extender su nuevo ciclo de vida.

 Durante un poco más de un año Marco investigó como poder manipular los residuos y poder aprovecharlos como materia prima, ya que son materiales totalmente reutilizables. Es de conocimiento público que el plástico se desarrolló de forma muy irresponsable e hizo que este material esté haciendo mucho daño al medio ambiente y es por esto es que se preguntó como revertir la situación.

 Su tesis de título de Diseñador Industrial fue orientada a desarrollar una línea productos fabricados en plástico reciclado. Esto incluyó estudios del material, adaptar maquinarias industriales para que pudieran funcionar a baja escala y finalmente desarrollar un modelo de negocio que funcionara dentro de la economía actual, pero con una finalidad sustentable, medioambiental y económica.

 Por su parte Betsy cumplirá pronto dos años desde que tomó la decisión de vivir en Concepción con su familia, buscando un lugar con aire puro y cambiando radicalmente la calidad de vida que llevaba en la capital. Viajó también con ella su eterna inquietud por el emprendimiento y los proyectos relacionados con la sustentabilidad que había desarrollado durante los últimos 5 años de su vida.

 El Estudio nace en Concepción en Diciembre 2016 gracias a que Betsy y Marco se conocieron en un curso para emprendedores donde todos los participantes hablaron de sus proyectos. Ahí, Betsy vio el potencial que tenían las placas plástica, sobresalían por sus colores y belleza. Además, de su impacto: eran 100% recicladas a partir de plásticos que convencionalmente no se reciclan.

 Una condición era que tuvieran un potencial de producción y valor estético adicional. Estaban convencidos que el diseño debía hacerse cargo del problema de la basura, sin embargo debían entregar algo más: alta calidad e incomparable belleza.

 En Santiago, fue el primer HITO. Lo presentaron para un proyecto de interiorismo y el cliente se enamoró a primera vista del producto. Con entusiasmo realizó una compra importante y ese momento fue el puntapié inicial para emprender.

 Entonces se asociaron, sumar talentos y capacidades para desarrollar un estudio de diseño sustentable.

 ¡Querían hacerlo bien!

 Averiguaron cuales eran los lugares que tuvieran la mayor capacidad de visión y apoyo a emprendedores en la región. Fue así como llegaron a Working House.

 Tomaron una sesión de asesoría WH donde lograron darle forma al negocio, desarrollaron el valor agregado para poder valorizar y diferenciar el producto y potenciarlo en el mercado.

Así mismo, en una de estas reuniones nació el nombre REvuelta Estudio, además de la posibilidad de postular a Start-Up Chile.

 No tenían mucha conciencia, pero sentían que era una excelente oportunidad para validarse y observar si el proyecto era objetivamente tan increíble como pensaban, así con el apoyo de amigos y Working House se lanzaron a la aventura.

 Y sí. REvuelta Estudio fue seleccionado y ya es parte de la generación 18. Están felices y agradecidos. Y seguirán trabajando y mejorando en estos nuevos caminos.